lunes, 12 de octubre de 2015

P Y E

John Locke, filósofo del siglo XVII, sugirió experimento interesante. Así es como él lo explicó: «Suponga que un hombre nació ciego, que ahora es adulto y que se le enseña a distinguir un cubo de una esfera mediante el tacto… Suponga que a continuación que se pone el cubo y la esfera sobre una mesa y que al hombre ciego se le hace ver. La pregunta es si mediante la vista, antes de tocar las figuras, podrá distinguirlas y decir cuál es el cubo y cuál es la esfera. Locke evaluó los posibles resultados de la siguiente manera: «Soy de la opinión de que el hombre ciego no podría decir con certeza cuál es la esfera y cuál el cubo con solamente verlos; aunque podría reconocerlos inequívocamente mediante el tacto….”
En la década de 1960 se llevó a cabo este experimento tras operar a personas que tenían cataratas. Los resultados sólo fueron parcialmente favorables a Locke. Al recuperar la vista, la gente suele poder diferenciar formas simples con muy poco entrenamiento. No obstante, estas personas nunca consiguen utilizar sus ojos al cien por cien. La vista requiere una coordinación con  los demás sentidos que puede ser imposible de adquirir en la edad adulta

No hay comentarios:

Publicar un comentario